Hipertensión

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La hipertensión es el término empleado para describir la presión arterial alta, que es una medición de la fuerza ejercida contra las paredes de las arterias a medida que el corazón bombea sangre a través del cuerpo. Es un problema cada vez más común en nuestros mayores y que puede afectar a nuestra salud de diferentes maneras.
El endurecimiento de las arterias es uno de los efectos más destacados, haciéndolas más estrechas las arterias y aumentando las posibilidades de accidente cerebrovasculares. Otro efecto peligroso para nuestra salud es el agrandamiento del corazón, ya que a hipertensión obliga al corazón a trabajar con más intensidad y es menos capaz es de mantener el flujo sanguíneo adecuado. También puede provocar daños renales, a través del empeoramiento de la circulación de las arterias que irrigan los riñones, y daños oculares, ya que debido a rupturas en los pequeños capilares de la retina del ojo, denominada retinopatía, pueden causar ceguera.
Algunos de los hábitos recomendados para controlar o reducir la tensión arterial de nuestro cuerpo consisten en llevar una alimentación cardiosaludable, incluyendo potasio y fibra, y tomar bastante agua. Además, deberemos reducir la cantidad de sodio que se consume, sobre todo en forma de sal. Otro factor que incide negativamente es el hábito de fumar y deberemos controlar de manera estricta la cantidad de alcohol que el hipertenso tome hasta un límite de un vaso al día.
Por último, en el ámbito psicológico, es conveniente reducir el estrés al que nos vemos sometidos, evitando en la medida de lo posible los factores que lo desencadenan. Por ello, es muy recomendable hacer ejercicio regularmente, siempre en la medida de nuestras posibilidades (al menos 30 minutos de ejercicio aeróbico por día), que nos ayudará permanecer en un peso corporal saludable y a liberar tensiones.
La importancia de la hidratación
Para una correcta hidratación, debemos seguir hábitos que nos proporcionen la cantidad de líquido necesaria y beber al menos 2 litros de líquido al día. Aunque el agua es la mejor fuente de hidratación, podemos tomar diferentes tipos de bebidas para facilitar que la ingesta total de líquidos sea la adecuada. Infusiones, refrescos, zumos, lácteos, caldos y un largo etcétera nos ayudarán a completar esta cantidad. Sí que debemos evitar el alcohol, por su alta capacidad de deshidratación y si se realizan actividades y esfuerzos físicos, conviene aumentar estas cantidades de líquido, del mismo modo si se vive en zonas con clima cálido y húmedo.
Mantener el suelo seco después de ducharse.
Se puede colocar una esterilla, pero se ha de asegurar con firmeza para disminuir las posibilidades de tropezar.
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